…Y la ceremonia de juramentación se me vino a la mente un titipuchal de recuerdos, típico cantineador de las masas para bien hubiese sido poeta con ese su talento de orador muchos le dieron el sí, esperanzado que en la prosa de sonetos declamados con amorosa serenidad por el presidenciable también llegara la reforma migratoria tan soñada.
Recuerdo patente el rostro de miles de personas latinoamericanas indocumentadas en aquel enero de 2009 cuando se realizaba la ceremonia de juramentación del primer presidente afro descendiente en Estados Unidos.
La ciudad de Chicago se vestiría de gala y cientos de miles caminarían por la avenida Michigan para celebrar el triunfo y la gloria. Entonces el orgullo de ser afro descendiente se convirtió en moda. Lo que no lograron Martin Luther King y Rosa Parks con sus luchas a favor de los derechos civiles, lo realizó Obama. El orgullo por el color de piel y el cabello afro se patentaba como una marca registrada.
“Nuestro presidente” les escuché decir con emoción a muchas personas indocumentadas, pensaban y soñaban también que el recién electo no sólo marcaba un precedente en la historia de la discriminación por el color de piel sino también por el idioma y nacionalidad. Decían que él era el cambio.
Y lo alababan, alababan, alababan.
Aquella noche de 2008 cuando se supo que ganó las elecciones, mi hermana y yo brindamos con una taza de café en la sala de nuestro apartamento rentado, nos pusimos de pie y guardamos un minuto de silencio, lloramos emocionadas recordando Mississippi en Llamas. Y no brindamos por él, sino por las almas de miles que murieron luchando por el sueño de la liberación de todo un pueblo, por alcanzar los derechos civiles por los cuales tanto se les discriminó, torturó y asesinó.
El hombre tiene su mérito no hay que negarlo. Pero es una de cal y una de arena. Como todo y como en todo.
“Ahora sí” afirmaban emocionadas las almas migratorias. Ahora sí nos darán papeles. Ahora sí dejaremos de ser sombras invisibles durante la noche. Dejaremos de sobrevivir clandestinamente.
Ahora… ahora.. ahora…
Pero por el contrario el excelente orador graduado de Harvard está muy lejos de ser el heredero de Martin Luther King aunque hoy haya tenido la osadía de juramentar frente a la biblia que perteneció a aquel hombronazo.
Y se derrumbaron los sueños de miles de indocumentadas, de miles de jornaleros, de los y las mil usos que gracias al impulso de Sonia Sotomayor una de las cuatro juezas mujeres en la historia de la Corte Suprema de Justicia y primera de descendencia latinoamericana, constitucionalmente eliminó el uso de la palabra ilegal y la cambió por la de indocumentado.
Aunque en la realidad palpable seguimos siendo los y las nadies, los nadies de los que habla Eduardo Galeano y los nadies que habitan en India y en el mundo entero. Los que por una u otra razón las sociedades conservadoras y capitalistas se niegan a mirar. Pero existimos y en el caso específico de este país somos quienes mantenemos en pie la economía de esta mole del capitalismo mundial.
La primera puñalada por la espalda llegó en el 2011 cuando en lugar de reforma migratoria el mandatario autorizó el Plan de Comunidades Seguras con el que se disfrazó innumerables redadas clandestinas de las que nunca se habló en los noticieros y que ningún medio de información sesgado por supuesto señaló.
Esas miles de almas que aclamaban al presidente fueron huyendo de Estado en Estado cuando se crearon leyes que catalogaban prácticamente de terroristas a las personas que no tuvieran una identificación “legal del país”.
Entonces el presidente dejó de hablar de reforma migratoria, ése discurso fue utilizado solamente como trampolín de elección.
Quién olvidará la forma en que Arizona acorraló a cuanto indocumentado pudo, familias enteras se movilizaron de Estado y se dio el aplauso conservador al alguacil más temido y racista al que se le han comprobado violaciones contra los derechos humanos de indocumentados y sigue en el puesto, que seguro sacará raíz.
Se sumarían muchos otros Estados en leyes anti inmigrantes. En el mandato de Obama se han deportado muchas más personas que en los tiempos de los Bush.
Sin contar las miles de vidas que han sido arrebatas en nombre de las guerras que inventa este país.
Hace unos días Illinois se convirtió en uno de los pocos Estados en autorizar una licencia de conducir a personas indocumentadas lo que indica que algún copetudo está preparando su campaña política para las siguientes elecciones, por lo cual necesitan billete que sacarán de los trámites que miles realizarán para obtener sus licencias de conducir, también ganar la simpatía de la comunidad latinoamericana. Vieron que funcionó con Obama pues hay que aplicar el mismo torniquete. Nos condicionan… -desde que a alguien se le ocurrió que al mono hay que darle un banano para que baile mambo y a un perrito una galleta para que se haga el muerto.
El mismo día que se autorizó la ley que otorgará licencias de conducir también se incrementaron grandemente las redadas.
Hoy te aparecen policías y agentes de inmigración en, paradas de autobús, restaurantes, hospitales, paradas de tren, parques, y en tu casa misma.
Tiene el poder de detener las redadas y en cambio ha autorizado para agilizarlas.
Se rumora de una posible reforma migratoria. Lo cual nuevamente ha permitido abrazar quimeras, pero es tan claro que el juego es sucio que se puede tocar la mugre con el plan con el que se echaron a la bolsa a las y los “soñadores”, al que no todos pueden acceder, plan que han desmembrado a su gusto y antojo los Estados gobernados por arpías conservadoras, racistas y que sufren de xenofobia.
Ese plan tiene muchas restricciones como por ejemplo negar la licencia de conducir, un plan de salud entre otros.
Hoy he vuelo a leer el famoso y emotivo discurso de Martin Luther King, “Tengo un sueño” y también como en el 2009 en la ceremonia de juramentación del presidente Obama, me he puesto de pie y he guardado silencio durante un minuto, no por él sino por las miles de vidas robadas, por quienes pagaron con sangre el sueño de emancipar la esclavitud de todo un pueblo, por quienes lucharon por los derechos civiles, por los derechos humanos, por quienes por tener un color distinto de piel fueron sometidos a torturas y vejaciones del alma humana.
Por la Alabama llena de historia, por Mississippi y su río de sangre…
Un minuto de silencio por Martin Luther King, Rosa Parks y las heroínas y héroes anónimos que hoy sin merecerlo representa el presidente Obama, tan solo por llevar el mismo color de piel.
Un Nobel inmerecido, ojalá que juramentar frente a la Biblia de Martin Luther King lo acercara un poco más al camino de ese gran líder de la historia y de la humanidad.
Loor a las heroínas y héroes anónimos de las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos y en el mundo entero. El color de piel no es más que la belleza de nuestra diversidad humana.
Aunque no sé acerca de qué estuviera escribiendo en éste momento he haber ganado las elecciones el ultraconservador ése, homofóbico, racista y asoleado. De lo malo lo mejor.
* Ilka Oliva es escritora guatemalteca residente en Estados Unidos de Norteamérica. Colaboradora habitual de FortinMapocho.com
21/01/2013
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