Permítasenos parafrasear al Maestro Luis Vitale para dar el título a este breve ensayo, el cual sólo pretende ser una propuesta a socializar, analizar y discutir por el conjunto de la Izquierda Anticapitalista, los demócratas consecuentes y los genuinos progresistas; es decir, por quienes aspiran a construir el Reino de la Felicidad, superando el actual de la Necesidad.
El incipiente proceso de coordinación de diversas organizaciones, que representan a variados sectores sociales y políticos en las principales ciudades del país, el cual viene operando desde mediados de 2012, específicamente desde julio, puede y debe dar un salto cualitativo hacia niveles superiores de compromiso y con vistas a desarrollar tareas de una mayor complejidad y peso político, levantando y construyendo al calor de la lucha los gérmenes del contrapoder de los explotados y excluidos, con los cuales efectivamente el pueblo y sus sectores de avanzada podrán, de una vez por todas, romper con el maniqueísmo político actual de ‘alianza o concertación’. A todas luces, este no será un mero recambio de conductor de la locomotora, sino que implicará la constitución de una alternativa revolucionaria, popular, democrática y nacional, para los pueblos y los trabajadores de Chile.
En el transcurso de este arduo y largo camino, deberemos: reorganizar, extender e integrar a niveles superiores el tejido social en los territorios populares de todo el país; agitar, profundizar y politizar todas y cada una de las demandas del pueblo y los trabajadores; integrarnos en la dinámica iniciada a fines de 2010, de alza del Movimiento Popular [MP], para, desde esa arrolladora marea, arrastrar a los desorganizados y a los vacilantes; integrar dialécticamente todas las demandas sociales y políticas populares, resolviendo de paso la falsa dicotomía levantada entre ellas [interesadamente por algunos caudillos a este lado de la brecha]; apuntar a la construcción de la Soberanía Popular en todos los planos, haciéndola patente en todas y cada una de las prácticas políticas de la clase. En definitiva, preparar las condiciones para arribar a una Nueva Sociedad, prefigurándola desde el presente mediante el respeto irrestricto de los Derechos Humanos y de la Naturaleza; sustentada en el Poder de las Mayorías, de ejercicio sin cortapisas de la Soberanía Popular; potenciando toda práctica política que permita resolver a su favor las demandas y aspiraciones de los trabajadores y del pueblo todo en su lucha contra sus enemigos de clase, entendiendo a su vez que esa práctica debe contener un efecto liberador, puesto que estamos convencidos que ya es tiempo que practiquemos la ‘política’ en su otra conceptualización, la inusual, aquella que designa una orientación y una práctica que acompaña, como servicio, a la producción de poder del pueblo y no tan sólo para la aprobación o constitución de una gran unidad, sino a la producción de poder popular alternativo. Finalmente y no menor, debemos desde ya exponer con evidencias irrefutables los beneficios para las grandes mayorías que brindará una planificación racional del aparato económico y la posibilidad cierta de la justeza en la distribución de sus frutos. La Propuesta es simple, y por ello encierra su contrario. Llamamos a fortalecer y a consolidar todo lo construido y avanzado hasta hoy por las diferentes fuerzas sociales políticas, estudiantiles, de pobladores, de la diversidad sexual, de trabajadores, del Pueblo Nación Mapuche, de los jubilados, de los migrantes, quienes, en la práctica, están superando esas falsas y nocivas dicotomías que hablan de que lo social no se puede mezclar con lo político, lo político con lo sindical y un largo etcétera, y que las más de las veces conducen a trabajos exclusivistas, acaudillados, muy localizados y que sólo tienden a fortalecer el sistema de dominación y explotación. Hablamos de profundizar la autonomía político-ideológica del pueblo respecto del Bloque Político de Estado y de las prácticas políticas de éste, alentando antes bien todas aquellas prácticas que conduzcan al fortalecimiento de su contrapoder. La nuestra es una propuesta que tiende a la unidad y la federación, a la convergencia y la conexión de los múltiples trabajos, a la sinergia que se obtiene al politizar y dar un carácter más transversal a las luchas sectoriales, y creemos que todos estos esfuerzos deben ser puestos en una perspectiva de trabajo colectivo de largo aliento.
Es una propuesta ambiciosa la nuestra, pero si damos los pasos necesarios para su consecución, lo que equivale a que el MP y las fuerzas políticas más consecuentes de la izquierda pongan en práctica de manera unitaria y efectiva todas las tareas y los esfuerzos expuestos más arriba, ella nos puede permitir avanzar cualitativamente no sólo en lo táctico, sino que también en lo estratégico, utilizando conceptos tan caros a algunas organizaciones. La resumimos así: “ACUMULAR Y AVANZAR AL PARO GENERAL CÍVICO Y PRODUCTIVO” Que en cada Región, Provincia, Comuna y Población, se constituyan instancias organizativas que permitan que la voluntad, el ánimo, la convicción y el trabajo de los militantes, de los activistas, de los no organizados, se puedan integrar y potenciar con miras a un Objetivo Central: INTEGRAR Y DESPLEGAR TODOS LOS ESFUERZOS POLÍTICO-SOCIALES EN CIERTAS COYUNTURAS DE MARZO A SEPTIEMBRE DE 2013, ACUMULANDO LA SUFICIENTE FUERZA SOCIAL POPULAR PARA LOGRAR IMPLEMENTAR EN OCTUBRE DE 2013 UN PARO GENERAL CÍVICO Y PRODUCTIVO, el cual coloque en el tapete un PLIEGO DEL PUEBLO, elaborado con antelación y acordado ampliamente. En este conjunto de las demandas de los pueblos y los trabajadores de Chile, se deben resaltar aquellos reclamos que sean comunes y atingentes a todos los sectores, frentes y territorios, y a las que se deben incorporar, en cada escenario más delimitado, aquellas de carácter específico y más locales. Asimismo, es vital que explicitemos por todos los medios y formas posibles que para la resolución de todas esas demandas, en el marco de una sociedad de clases como la nuestra, se requiere de un MP capaz de disputarle con éxito el poder político a sus enemigos de clase en todos los planos del enfrentamiento social, en donde ese Paro General es un momento crucial pero no el final. Antes bien, su cristalización demostraría a las claras la capacidad real del MP de avanzar hacia niveles superiores en la construcción de su propio poder.
Lo que impedirá que este proyecto de acumulación de fuerza social popular se transforme en un proceso mecanicista y sin muchas perspectivas, será la real y honesta decisión de la franja más politizada y consciente del MP de poner todas sus fuerzas y empeño en la dinámica político-social que nos propongamos, evitando siempre la unidad de tipo ‘suma 0’ y antes bien bregando por una generosa integración que potencie la organización y toda lucha que llevemos adelante. Además, será necesario aplicar sobre la marcha las correcciones adecuadas para dotar de centralidad al decurso de la estrategia, facilitándose ello si apelamos al recurso de tácticas que sean simples, que integren todas las capacidades disponibles y con las que sea relativamente fácil de alcanzar los objetivos propuestos.
Proponemos, entonces, las siguientes coyunturas como nodos de una estrategia de acumulación de fuerza social popular para el período:
1. La ya ampliamente difundida Protesta Popular por la Soberanía y la Justicia Social, el 11M y su continuidad con el Día del Joven Combatiente, el 29M;
2. Hacer del 1° de Mayo no una fiesta o un día de descanso, sino una jornada de combate en las calles del país, con o sin la venia del sindicalismo domesticado, resaltando la lucha en contra del trabajo precario y tercerizado, del sistema de AFP, por sueldo mínimo no menor a $350 mil y un largo etc.;
3. Movilizarnos con todo en torno al 11 de Julio, Día de la Dignidad Nacional, destacando la urgente necesidad de renacionalizar todas las riquezas naturales y con sus frutos mejorar la educación, la salud, la vivienda, la previsión y la seguridad sociales, impulsando el llamado a reorientar el rol del Estado desde lo subsidiario a uno productor;
4. A 40 años del golpe del 11 de Septiembre del “73, a apuntar al desmantelamiento de todo el ordenamiento económico y jurídico-político derivado de la refundación capitalista durante la dictadura militar y cuyos efectos nos penan hasta hoy;
5. Para octubre, pudiendo ser los miércoles 16 o 23 de ese mes, convocar a una gran jornada de Paro General Cívico y Productivo. Lanzamos la presente propuesta para que sea debatida amplia y extensamente por tod@s l@s que luchan consecuentemente por la emancipación del género humano en nuestra formación, proceso en el cual podremos aterrizarla, darle un adecuado sustento y ponerla a punto en todos sus aspectos operativos. Nos asiste la seguridad que existen las más que suficientes condiciones objetivas para que el MP libre importantes combates, como sería un Paro General, aunque todo indica que, como siempre, es hacia el factor subjetivo que tenemos que apuntar. ¡Sólo la lucha y la unidad nos harán libres! ASAMBLEA POR LA SOBERANÍA Y LA JUSTICIA SOCIAL FEBRERO DE 2013 02/2013
JUAN PABLO JIMENEZ. Por Luis Mesina*
Definitivamente:
No somos iguales ante la ley
El doble trato de las autoridades no es una casualidad, es la consecuencia de que Chile es una sociedad claramente dividida en clases sociales
Como consecuencia del asesinato del compañero Juan Pablo Jiménez, dirigente sindical de AZETA, empresa subcontratista de CHILECTRA, muchos trabajadores, incluso dirigentes, pedían el mismo trato que el gobierno dio a la familia terrateniente Luchsinger cuando fueron asesinados en Temuco y que significó que el Estado chileno movilizara muchas instituciones y desplegara el máximo de recursos y medios en busca de los responsables. En menos de 48 horas, la policía ya había detenido a dirigentes mapuches imputándoles, sin ninguna prueba, la responsabilidad en dicho crimen.
La muerte, más concretamente, el asesinato de un trabajador al interior de una empresa siempre será un hecho grave, lamentable y repudiable. Sin embargo, adquiere una relevancia mayor tratándose de un dirigente sindical que, justamente, se hallaba preparando acciones para denunciar las prácticas abusivas de esta empresa, cuyo historial en el tratamiento de los derechos laborales está teñida con la muerte de otro trabajador en el pasado reciente.
¿Qué conclusiones podemos sacar los trabajadores frente a este hecho?
Que el tan cacareado “Estado de Derecho” al que tanto recurren los poderosos y, que los presidentes Frei y Lagos se esforzaron en garantizar a cualquier precio con tal de dar “estabilidad” a los dueños de Chile, no es más que un ordenamiento político y jurídico que permite garantizar a cada cual “lo que se merece”: a los ricos, seguridad jurídica, económica y policial para mantener y seguir incrementando su ilegítima riqueza; y a los pobres, subsidios, represión y castigo para que no se subleven pidiendo justicia y mejores salarios. Frei, amparándose en el “Estado de Derecho” alegó “razones de Estado” para poner fin a la investigación que condenaba al hijo de Pinochet [“pinocheques”] a terminar en la cárcel; luego, por las mismas razones, movilizó todas las instituciones del Estado chileno, invirtiendo millones de dólares, para evitar que Pinochet fuera juzgado y condenado en Inglaterra. Igualmente, haciendo uso de las franquicias del “Estado de Derecho”, Lagos, desconociendo todo el historial de Horst Paulmann, que lo vinculaban a un pasado nazi, le otorgó la “nacionalidad por gracia”, y agregó: “ello, gracias a su tremendo aporte a Chile”. Paulmann es aficionado a destruir sindicatos, aplica permanentemente prácticas antisindicales pagando salarios de hambre, evade el pago de impuestos, etc. ¿Cuál es su aporte a Chile?.
Cuando se nos obliga a respetar el “Estado de Derecho”, lo que se busca es que los trabajadores no rompamos con el ordenamiento jurídico que ellos han diseñado y materializado para perpetuar su poder. Aparentemente, las leyes las promulgan desde el Ejecutivo y luego las sanciona el Legislativo. Eso es apariencia. La verdad, es que las leyes responden a correlaciones de fuerzas entre las clases sociales y se adecuan a contextos determinados. En nuestro país, la mayor parte de las leyes, especialmente las laborales, son funcionales al empresariado y se adaptan permanentemente a sus intereses. El mejor ejemplo es que en Chile negocia menos del 7% de la fuerza de trabajo. La ley de subcontratación, que permite la existencia de empresas como Azeta donde murió Juan Pablo, responde a las estrategias de las grandes compañías para bajar los costos, precarizando el empleo y bajando al máximo los salarios. En consecuencia, ninguna ley está hecha para favorecer los intereses de los desposeídos. Quienes han hecho las leyes en estos últimos 40 años, no han sido los gobernantes de turno, han sido los grandes empresarios: los Matte, los Luksic, Paulmann, Angelini, Yarur, etc. Son ellos quienes construyen la agenda y que los gobiernos aplican cautelando uno de sus principios esenciales en todas las áreas de la sociedad, el lucro y la iniciativa privada como fundamento de toda su filosofía.
Es falso, de falsedad absoluta, que todos “somos iguales”. La jerarquía eclesiástica que promueve este discurso, especialmente la Católica vinculada en estos años a las más horrendas conductas contra menores, se empeña en dictar cátedra sobre “moral” y trata de convencernos que somos todos iguales, ¿iguales en qué?- Por supuesto que en los ingresos no. Pero, además, tenemos distinta moral. Ellos creen en la explotación del hombre por el hombre; creen que el crecimiento personal es fruto del esfuerzo individual y no influye el contexto socio económico donde la persona nació. Nosotros, creemos que la riqueza es consecuencia del trabajo humano colectivo, en vinculación armoniosa y respetuosa con la naturaleza; ellos, no trepidan en destruirla si pueden obtener lucro; se apropian de la riqueza que nosotros generamos. Ellos creen en la salud, en la educación y en la previsión privada; nosotros en cambio, creemos que la salud, la educación y la previsión son derechos fundamentales irrenunciables que el Estado debe garantizar a todos los trabajadores, tanto en su vida activa como pasiva, independiente de su condición social, y que por tanto no puede estar sujeta al lucro. Ellos, creen en el individualismo y apoyan a sacerdotes vinculados a las más atroces y espurias conductas, como Karadima. Los trabajadores, creyentes o no, creen en lo colectivo, en el esfuerzo mancomunado y practican la solidaridad real como parte de su vida, con sus escuálidos ingresos. Ellos, solidarizan con cargo a franquicias tributarias como los hacen por ejemplo en la Teletón.
En nada nos parecemos a ellos.
Nada tenemos en común con los empresarios, al contrario, su filosofía es atentatoria a nuestra propia existencia, nos condenan a la barbarie. Nos impiden ser felices. Sólo durante enero, se desarrollaron más de 20 huelgas donde los trabajadores demandaban cosas pequeñas, como respeto, dignidad y pequeños aumentos salariales. La respuesta mayoritaria fue de prepotencia e intransigencia y no es porque sean empresas que tengan pérdidas, al contrario, son compañías con cuantiosas utilidades. El problema es otro, ellos no están dispuestos a ceder, es un tema ideológico, quieren hacer desaparecer al Sindicato como sujeto de derecho, quieren eliminar del vocabulario la palabra “colectivo”, y no cederán por muchas huelgas parciales que hagamos. La conclusión que debemos inferir, es que estamos en una etapa de la historia que exige una nueva estrategia, pero sustentada en una “nueva moral”, es decir, un nuevo conjunto de prácticas, de creencias que tome en cuenta que nunca la justicia laboral vendrá de la caridad de los empresarios, mucho menos el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, en especial de ese 75% de chilenos que trabajan por un ingreso inferior a los 350 mil mensuales.
Lo hemos dicho, los trabajadores queremos vivir en paz, pero los empresarios no nos dejan. Nos declaran la guerra en todos los frentes: en los bancos, en las AFP, en las Isapres, en el Retail, en las farmacias, en las clínicas, en las universidades privadas, en el gran comercio, o sea, en todas partes. Nos atacan con los cobros abusivos, con tasas de intereses usureras, con costos de administración que nadie entiende. ¿Y cuál es el rol de Estado en esta materia? Reafirmar el carácter civil [liberal] de las relaciones laborales y sociales del país, donde sea el “mercado” [por mercado entiéndase, colusión de los poderosos para fijar precios y políticas, jamás piense en libertad entre oferta y demanda] quien las resuelva, despojando al Estado del rol tutelar de los derechos fundamentales.
¿Qué nos queda? una sola cosa, prepararnos para esta guerra declarada. ¿Cómo? Con más unidad y con más organización. Unificando todas las iniciativas de los que luchan, de los que mantienen en alto la autonomía y la independencia política y que no están dispuestos a capitularle ni al gobierno de turno ni a los empresarios. Con una organización clasista que represente sólo los intereses de los trabajadores y que jamás pacte a espaldas con las autoridades, que jamás hipoteque su independencia apoyando gobiernos liberales. Este esfuerzo exige mucha generosidad de todos, desterrar las prácticas sectarias, pero, siendo profundamente intransigente en el respeto a la autonomía, lo que exige sobrepasar a la burocracia sindical que es uno de los peores escollos que tenemos los trabajadores para avanzar.
¿Qué formas de lucha? Todas
Los trabajadores ante la imposibilidad de ejercitar derechos fundamentales estamos en todo nuestro derecho de buscar otras formas de lucha, que superen los marcos estrechos de esta legislación espuria elaborada por ellos mismos para frenar nuestras organizaciones en la defensa de nuestros derechos. En Temuco, los empresarios, muchos de ellos terratenientes, sin tapujos se armaron y amenazaron que defenderían a balazos sus propiedades e intereses y contaron con el espaldarazo de ministros como el de Agricultura y el del Interior. Es decir, nos confirmaron que el Estado de Derecho hay que usarlo como les dé la gana, se trata de cautelar sus intereses.
Hemos sido notificados, ello despeja las dudas. Nosotros, los de este otro lado de la acera, aquellos que vivimos con salarios mediocres ¿podemos llegar a acuerdos con estos pistoleros del empresariado, que se empeñan en destruir nuestros sueños e ilusiones, endeudándonos y haciéndonos prisioneros de su sistema? Difícil por no decir imposible. Entonces ¿Qué nos queda? ¿Cuál es el camino? hay que derribar toda esta falsa conciencia instalada por los medios de comunicación que ellos controlan y que busca enajenarnos. Debemos combatir todo ese discurso “sacerdotal” pusilánime que profesan algunos para someternos diciéndonos que la felicidad no está en este mundo si no en el más allá. Si comenzamos a socializar nuestras demandas, si instalamos una práctica discursiva que incorpore descarnadamente la realidad, sin tapujos, si instalamos en nuestros análisis claramente la lucha de clases estaremos avanzando hacia formas superiores de comprensión, de organización y de disputa que nos potenciaran para remover los cimientos de este sistema capitalista injusto e inmoral.
Debemos canalizar toda esta bronca, este odio acumulado activado por el abyecto asesinato de Juan Pablo Jiménez, para luego canalizarlo inteligentemente contra estos inmorales que viven y duermen tranquilos a pesar de sus responsabilidades en estos hechos.
Queda claro y debemos entenderlo: ellos tienen una moral distinta a la nuestra. La honradez de la que se ufanan es delictual, es aquella que castiga con años de cárcel a quien se roba una gallina; pero perdona a los ladrones de cuello y corbata. La nuestra es pura, es transparente, es ingenua, a veces estúpida, pues les creemos. La de ellos es criminal, cuando ven afectados sus intereses no reparan en recurrir a todos los medios, lícitos e ilícitos, asesinan mapuches, dirigentes sindicales y, si con ello no se sienten satisfechos, promueven y apoyan Golpes de Estados.
¿Cuál es entonces nuestra tarea? Organizarnos, unificarnos y prepararnos para una gran batalla: la batalla por la dignidad; la batalla por la negociación colectiva que nos niegan; la batalla por un mundo más justo, más humano, sin explotados y sin explotadores. Ninguna confianza en las instituciones del Estado, tampoco en aquellos que piden el voto so pretexto del “mal menor”, mucho menos en quienes pactan con los que han perpetuado este sistema inhumano.
El camino, insisto, está en la unidad, en la organización y en la lucha, así podremos brindar el mejor de los homenajes a JUAN PABLO JIMENEZ, que deja dos pequeños y a su compañera en la total indefensión. Debemos dar señales concretas ahora, el mañana juega al servicio de los asesinos de Juan Pablo y abre los apetitos de otros canallas empresarios para saldar las deudas a balazos con los honestos luchadores.
* Luis Mesina M., es Secretario General de la Confederación Bancaria
www.luismesina.cl
www.bancariachile.cl
Enviado por MAPOCHO PRESS Santiago - Chile
25/02/2013
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